CRÓNICA DE UN VIAJE A SUDAMÉRICA
Hoy, 26 de julio del 2001 partimos a Argentina. Tenemos las maletas hechas y todavía no nos creemos que nos vayamos. No sabemos qué nos encontraremos, si hará frío, si pasaremos hambre, si todo aquello nos resultará demasiado diferente… Sólo sé, que hoy aquí, en este salón de actos del colegio Sagrado Corazón de Dominicas en el que nos disponemos a pesar las maletas, estamos cargados de alegrías y llenos de ilusión. ¡Nos vamos a Sudamérica! Tan sólo esperamos que nos reciban con las mismas ganas con las que nosotros vamos.
Y llegaron las 15:00 h., y teníamos que hacer una de las cosas más difíciles del viaje: subir al autobús y decir adiós. Despedirnos de nuestra familia, nuestros amigos, nuestra gente... Pero así fue, se cerraron las puertas y unos con lágrimas en los ojos y otros con el corazón encogido el autobús se fue alejando. A partir de ahí ya todo fue bien, nos pasamos todo el tiempo hablando, compartiendo esas ignorantes preguntas sobre ¿qué habrá al otro lado del charco? ¿nos gustará?. No nos engañemos, sabemos que lo pasaremos genial, pero ¿será realmente inolvidable?.
Llegamos a Madrid a las 18:30 dispuestos a esperar, ya que el avión salía cinco horas más tarde. Pero no se hizo larga la espera. Para algunos era la primera vez que entrábamos a un aeropuerto, por lo que todo era nuevo, y mirando cosas se pasó el tiempo. Y aunque para otros no fuera así, la ilusión por subir, por viajar, por comenzar aquella maravillosa aventura que íbamos a realizar, hacía de las horas, nada.
Llegó el momento, por megafonía anunciaron el vuelo. Aquí comenzó el pánico de algunos que sin haber volado nunca era el mayor temor del viaje. Pero ya estábamos allí. Teníamos las maletas facturadas y un chico nos estaba pidiendo el billete para abordar. Y llegamos a nuestros asientos. A las 00:00 horas en punto las hélices del avión comenzaron a girar. Y cuando todavía nuestros pensamientos estaban en Albacete, nuestros sueños rozaban el cielo, ¡llegamos a Buenos Aires!, al aeropuerto de Ezeiza. Eran las 6:15 de la mañana, hora argentina, por supuesto. Teníamos que retrasar nuestros relojes cinco horas. Allí nos esperaban hermanas muy contentas de vernos. ¡Qué frío! Al salir del aeropuerto, entre la emoción que sentíamos y el frío que hacía no podíamos dejar de temblar. Pero... ¡por fin estábamos en Argentina!.
Después de 45 minutos de autobús llegamos al colegio de Arenales, donde nos esperaban con impaciencia y ganas, muchas ganas. Nos enseñaron las clases donde dormiríamos. Estaban decoradas con una pizarra que llevaba escrito -¡Qué bueno que estén aquí!-, qué ilusión nos hizo eso, ¡qué bueno que llegamos! ¡Qué bien que por fin les conocimos!. Éste día estuvimos paseando por la avenida Santa Fe. A la hora de comer fuimos a un buffet libre, desde luego ¡qué recibimiento! Porque todo estaba buenísimo. Después de comer fuimos a descansar al colegio y más tarde paseamos por allí. Finalizada la tarde nos avisaban de que la cena ya estaba lista. Esa noche cenamos pizza, otra de las exquisitas cosas de allí porque estaba buenísimo todo. Cenamos pronto porque ese día estábamos todavía un poco desconcertados con el horario y cansados, además al día siguiente marchábamos a Montevideo y teníamos que estar descansados.
28 de Julio. Nos levantamos a las 8:30 horas para hacer las maletas y prepararnos para cinco días en Uruguay. Una vez todo listo fuimos a ver una librería que hay cerca del colegio llamada Ateneo. Un fantástico teatro convertido ahora en librería, en la que la lectura, la música y el café nos hacían partícipes de un momento mágico. Su planta baja dedicada a los niños estaba decorada llena de animales y color.
Nos hemos encontrado brazos abiertos, bollos, sándwich, siempre café en la despensa, mucha atención y cariño. Hoy ya tenemos una casa en Buenos Aires. Paseando por sus calles, iguales pero diferentes a España, con una mezcla de fútbol, teatros, McDonald’s y parques, muchos parques. Está llenos de grandes lagos rodeados de gigantescos árboles llenos de historia, con gente de todos sitios. ¡Qué bueno estar aquí! Vivimos día a día de un sitio para otro, sin parar de ver cosas. Nos paramos en un semáforo y cerramos los ojos, respiramos hondo y es cuando somos conscientes de dónde estamos, a tantos kilómetros de nuestras casas. Nos parece que no nos da tiempo a pararnos y valorar lo que por delante de nosotros, en ese mismo momento está ocurriendo.
A las 11:45 horas partimos hacia Montevideo, nos espera un largo camino. Cómodo, ya que el autobús en el que viajamos era muy confortable. Y continuamos nuestro viaje, llegamos a Montevideo a las 22:30, y allí, como en todos los sitios, nos recibieron con los brazos abiertos, nos esperaban ya para cenar. Después montamos para ver si el material había sufrido algún desperfecto. Gracias a Dios estaba todo en buen estado y a la 1:30 de la mañana nos fuimos a dormir, había sido un día largo. Las chicas subimos a nuestras habitaciones y los chicos se fueron a un colegio que estaba al lado.
29 de julio. Nos levantamos a las 7:30 porque hoy visitaríamos los colegios que hay cerca de Montevideo. A las 8:30 fuimos a misa y de ahí partimos hacia Pan de Azúcar. Los colegios son mucho más humildes, la situación que viven allí es muy diferente a la nuestra. Al llegar nos dieron una maravillosa bienvenida. Los alumnos del colegio nos escribieron cartas contándonos las ganas que tenían de que llegáramos.
Pan de Azúcar es un pueblo precioso. Visitamos una reserva de animales donde pudimos disfrutar de muchísima fauna. El tiempo nos acompañó en todo momento por lo que comimos allí.
Después vimos el Río de la Plata. Es como un mar dulce, tiene en el lado más estrecho 40 Km. de punta a punta y en el más ancho 600 Km., era impresionante. También nos llevaron a Punta del Este, una ciudad muy bonita de Montevideo, es la parte más rica de Uruguay. Allí hicimos un "pare" (stop uruguayo). Al caer la tarde visitamos el colegio de San Carlos. Nos tenían preparada una merienda. Cada sitio que visitamos nos tenían algo preparado, si seguíamos así íbamos a llegar irreconocibles a España. Los niños de allí también nos escribieron cartas, dibujos... que guardamos con muchísimo cariño. Compartimos experiencias, anécdotas… nos enseñaron el colegio y la iglesia de San Carlos. Ya había anochecido y tenía dos torres iluminadas muy bonitas. Tras largo rato de hablar y hablar tuvimos que despedirnos, teníamos que volver al colegio, porque allí nos esperaba un delicioso asado.
30 de Julio. A las 9:00 de la mañana nos levantamos, y nos preparamos para bajar a tomar el desayuno. Después de cargar las pilas nos dedicamos a terminar los últimos detalles que quedaban para finalizar el montaje. Al terminar de comer hemos visitado Montevideo con otros jóvenes del colegio Clara Jackson de Heber, que es en el que nos hospedamos. Montevideo tiene zonas increíblemente bonitas. El parque de los Rosedales, donde tienen muchas clases de árboles autóctonos, especies que sólo aquí pueden verse. Ha sido bonito conocer personas y comprobar lo que ya sabíamos, que son gente verdaderamente estupenda.
¡Qué bonito es viajar! No sólo por ver este fantástico país, sino porque hemos venido a compartir algo, a juntos poder enseñar una prueba más de lo que el Padre Coll hizo por su gente. ¡Qué raro el día de hoy!, hemos sentido cómo inexplicablemente los niños eran felices porque estábamos allí. Porque venimos de muy lejos a enseñarles una obra de teatro. Querían conocernos, intentaban acercarse, saludar y salir corriendo a contárselo a sus amigos. Es una sensación extraña, muy extraña. Tienes una felicidad interior. Una pequeña parte de cada uno se sentía importante y eso nos encantaba. Pero sobre todo estamos eternamente agradecidos.
31 de julio. Por fin llegó el gran día. Hoy es el estreno y tenemos tres representaciones. Era una dura prueba y era muy importante para nosotros que hoy saliera bien, porque eso nos daría ánimo para superarnos y seguir adelante. Otro factor muy importante para nosotros era que gustara, que se divirtieran. El día comenzó bien temprano para preparar todo para el momento del estreno. La hora se acercaba y algo mágico inundaba el escenario. Llegó la gente y con ellos los nervios. ¡Por fin se abrió el telón!. Comenzamos a actuar, y comenzaron a pasar los minutos y cuando nos dimos cuenta ya estábamos con la canción final. ¡Qué bien que les gustó! La gente respondió muy bien, había gustado. El esfuerzo realizado durante tanto tiempo no había sido en vano. Estábamos muy contentos y dispuestos a realizar la siguiente función. Y así sucedió el día, los alumnos estaban muy ilusionados con la obra de teatro. No importaba la edad, tanto a pequeños como a mayores les gustaba. Alumnos que habían ido por la mañana repetían con sus padres o familiares por la noche, y eso era positivo.
1 de agosto. Hoy a las 9:30 de la mañana última representación, ¡un éxito! Pero qué pena cuando se cerró el telón, acabó una etapa de nuestro viaje -Uruguay-. La gente estaba muy agradecida. Por la tarde fuimos a ver el centro de la ciudad, visitamos el Senado y entramos a un pleno. Después regresamos al colegio ya que a las 7:30 ¡hamburguesada! Los alumnos del colegio nos esperaban en el jardín porque nos tenían preparada una fiesta. Hacía buena noche, y estábamos allí, rodeados de árboles, hamburguesas y gente, los uruguayos tienen un don especial para el baile. Con ellos compartimos comida, refrescos y música, fue ella la que hizo que uruguayos y españoles se unieran a bailar, unos mejor que otros pero eso no importaba. Todos bailando con todos, dando vueltas y vueltas. Después Pablo se arrancó con la guitarra, Paloma cantando y los demás bailando. Cuando apenas éramos conscientes de lo que estábamos viviendo acabó la fiesta, pero no sólo eso, también acababa nuestro paso por Uruguay.
Era la hora de despedirse, de decir adiós aunque nos hubiera gustado poder decir hasta pronto, pero no era así. Algunos alumnos del colegio irían a despedirnos al autobús al día siguiente. Sin todavía ganas de dormir fuimos a tomar algo al "Boliche de los yuyos" y más tarde a dormir.
2 de agosto. ¡Qué triste despedida! Fue poco tiempo pero se les cogió muchísimo cariño. Definitivamente nos vamos, ¿qué esperábamos de éste país? Supongo que conocer gente estupenda como hemos hecho. ¿Qué nos hemos encontrado? Un gran acogimiento y una extraña pero agradable admiración de la gente, ¡cuántos autógrafos! Nunca habíamos firmado tantos. Nos hicieron sentir pequeñas estrellas. Estábamos viviendo algo que nunca hubiéramos imaginado. Compartimos tantas sensaciones, ilusiones… que no olvidaremos jamás nuestro paso por Uruguay. Por todo ello, infinitas gracias.
A las 9:15 de la noche llegamos a Buenos Aires al colegio Beata Imelda. Teníamos que descargar la estructura del montaje porque allí era donde actuábamos. Seguidamente nos marchamos al de Arenales que es donde pasaríamos la noche, después cenamos y a dormir.
3 de agosto. Son las 11:30 y acabamos de despegar. Nos dirigimos a Iguazú. El viaje será corto ya que tan sólo es 1 hora y media de vuelo. Hemos llegado al hotel Recanto situado en Brasil con un muy buen recibimiento. Tras colocar las maletas nos dispusimos a ver el hotel; tenía piscina, sauna, campo de fútbol, columpios... . ¡Qué calor! ¡Y nosotros que veníamos al invierno!. De las chicas nadie trajimos bikini, aunque Virginia pudo improvisar uno y darse un chapuzón. Los chicos fueron los que pudieron bañarse, pero las demás..., mientras ellos tomaban el sol y se bañaban, nosotras estábamos en la cafetería llenas de envidia.
Después de que los chicos jugaran un partido de fútbol fuimos a ducharnos porque teníamos que bajar a cenar. Acabada la cena salimos a ver la fiesta brasileña, la cual acabamos tomando daiquiris en una terraza. No estuvo nada mal.
4 de agosto. ¡Qué día! Nunca, por más que contemos, por mucho que enseñemos las fotos, nunca podremos transmitir lo que vimos y sentimos en Iguazú. A las 7:30 nos levantamos, hoy nos dedicaríamos a ver las cataratas por la parte de Brasil. Fue increíble. No sé cómo podría explicar lo que vimos. Supongo que todo el que lea esto le recomendaría que fuera. Es una mezcla de agua y selva. Comenzamos la visita del Macuco Safari en un Jeep por la selva. Adentrándonos cada vez más en ella sentíamos como si nos tragara. ¡Qué sensación estar rodeado por tanta maravilla! El paseo por la selva andando no fue menos que inquietante, todos alerta por el peligro que quizá corríamos. Y al final del paseo una lancha nos estaba esperando para llevarnos a las cataratas. Fue un paseo increíble. Al subir a la lancha nos tuvimos que descalzar porque dijeron que nos mojaríamos enteros. Menuda pinta llevábamos con el chubasquero y descalzos. Estábamos para fotos (que las hay). Comenzamos el paseo despacio y poco a poco la lancha empezó a coger velocidad, hasta que empezamos a ver las cataratas desde lejos. Observábamos cómo iban acercándose y acercándose, preguntándonos a qué distancia podríamos verlas. Hasta que de repente nos vimos en el interior de ellas. La fuerza del agua nos impedía poder abrir los ojos, pero entre abiertos pudimos observar cómo el arco iris se introducía en el agua. Fue una de las mejores experiencias de nuestras vidas. Nos mojamos de pies a cabeza, pero mereció la pena. Más tarde, caminamos por la selva. El ruido de las cataratas se oía desde muy lejos y poco a poco, conforme nos acercábamos, ese ruido hacía que nuestro corazón se agitara. Y, de pronto, allí estaban, 275 saltos de 65 metros de altura, era impresionante. No podíamos explicar lo que sentíamos porque no existían palabras, porque la fuerza del agua hace que tu estabilidad, serenidad y control, se enerven hasta el punto más alto. Es tanta la emoción que se siente al verlas, incluso tocarlas... No, no podíamos creer lo que estábamos viendo. Tanta agua, tanta energía! Era una mezcla de sol, agua, el arco iris... y nosotros! La ilusión y el entusiasmo que llevábamos dentro también hizo que todo aquello fuese mágico.
Vimos
un animal muy gracioso que estaba entre nosotros, había ocho o diez y eran tan dóciles. Nos advirtieron que eran carnívoros, que aunque son pequeñitos y parece que no te van a hacer nada que tuviésemos cuidado. De todas formas, ahí estábamos, al lado de ellos, observando la maravilla de mundo que les rodeaba. Y allí, apoyados en una especie de barandilla observábamos y nos mirábamos todos con el mismo pensamiento: ¡qué paraíso!. El día en las cataratas "parte brasileña" se estaba terminando y nos teníamos que marchar. Comimos en un buffet libre que estaba todo buenísimo y por la tarde pensamos en la posibilidad de irnos a Paraguay. Unos, cansados, decidieron irse al hotel. Pero unos poquitos queríamos ver Paraguay, así que nos dividimos. Primero vimos el "Itaipu Binacional" una gran presa capaz de abastecer un 25% de la energía consumida en Brasil. El 7 de Junio del 2001 alcanzó un record de 1 billón de Kw. Suficiente para abastecer el Planeta Tierra por 29 días. Aquello era gigantesco. ¡Y llegamos a Paraguay! Más concretamente a Ciudad del Este. No podemos decir mucho de esta ciudad, fue una experiencia diferente. Las calles llenas de pobreza, la gente armada... no sé, era inevitable ir con miedo por esas calles por lo que no tardamos mucho en marcharnos.Ya en el hotel volvimos a dividirnos: unos de fiesta y otros a dormir ya que el día siguiente iba a ser muy duro y el cansancio empezaba a hacer "estragos".
5 de agosto. La garganta del diablo nos esperaba. La parte brasileña había sido preciosa, pero estábamos impacientes por conocer la parte argentina. Después de esperar un rato, viendo cómo los mosquitos se apoderaban de cada pequeña parte del cuerpo descubierta, nos subimos a una lancha y nos dirigimos a uno de los saltos más grandes del mundo "la garganta del diablo". Sin duda, fue lo más impresionante de las cataratas. Se lo tragaba todo. Se observaba cómo rompían entre sí haciendo un fondo casi inexistente, un final lejano y admirable. La visita se acababa y nos teníamos que marchar. Con la tristeza de abandonar aquel prodigio, caminábamos lentamente hacia la lancha, cuestionándonos si éramos conscientes de lo que estábamos viviendo. Al regreso en lancha, tuvimos la suerte de ver cómo tres pequeños caimanes asomaban su cabecita por unas ramas debajo del agua. Luego, un trenecillo, nos siguió mostrando la grandeza de aquel lugar. Y, con la hora un poco justa, nos dirigíamos a lo que iba a ser nuestro último paseo por
Iguazú. Adentrándonos más y más en la selva, sin esperanzas de ver ya algo que nos pudiera fascinar, ese mágico lugar nos volvió a sorprender con una gran catarata que te atrapaba (como un imán). Aún con la certeza de que nos íbamos a volver a mojar y mucho, nos acercamos sin dudarlo ni un momento. Pero el tiempo no estaba de nuestra parte y teníamos que abandonar aquel precioso lugar. Así que, con la gran seguridad de que acabábamos de presenciar una de las grandes maravillas del mundo nos dirigimos al avión para regresar a Buenos Aires.Un gran recibimiento nos esperaba allí, en el colegio Santa Inés (Turdera). De nuevo, el calor de la gente hizo sentirnos como en casa. Y un enorme "bienvenidos" nos aguardaba en la cocina. Ya cansados, subimos a nuestras habitaciones y ¡a descansar! Había sido un día muy largo.
6 de agosto. Las representaciones eran en el colegio Beata Imelda, situado a una hora de donde dormíamos. Y entre montaje y ensayos pasamos todo el día en el colegio. A las 7 regresamos a Turdera. Al barrio le llaman "el Gran Buenos Aires". Llegamos tan cansados que después de cenar, a dormir. Al día siguiente comenzaban nuestras representaciones.
7 de agosto. Primera representación en Buenos Aires y no ha estado mal. Todavía tenemos que adaptarnos al nuevo escenario y a la nueva gente, así que suponemos que conforme pasen los días estaremos mejor. ¿La reacción del público? Re-buena. Lloraron, cantaron, rieron y se emocionaron, que es en lo que en realidad consiste esto de hacer teatro. Transmitir las emociones que llevamos dentro. El comienzo ha sido fuerte porque hoy hemos representado 3 veces y estamos bastante cansados.
Después de coger el tren, el subte y el metro, llegamos a Turdera, demasiado cansados como para no hacer cualquier otra cosa que dormir.
8 de agosto. Hoy no representamos y nos dedicamos a deambular por las calles de Buenos Aires. Visitamos el teatro Colón y con la imaginación que nos caracteriza comenzamos a hacer comentarios de cómo sería actuar allí. Tras la visita guiada nos dirigimos a ver la tumba de Eva Perón. El paseo en tren Tigre hizo que la tarde se pasara rapidísima. Se dice que es precioso el itinerario de este tren, pero nosotros lo cogimos demasiado tarde. ¡Ya tenemos otro motivo para volver a Argentina!. Más tarde, como siempre, cenamos en Santa Inés y a dormir.
9 de agosto. Las dos representaciones de hoy nos han motivado muchísimo porque nosotros nos hemos esforzado y la respuesta del público ha sido inmejorable. Así que hoy estamos muy contentos. A las 7:00 de la tarde nos tienen preparada una "noche de tango", por lo que tras una ducha rápida, nos dirigimos hacia el salón.
Dos parejas de chicos/
as jóvenes nos demuestran que el tango no sólo es un baile, sino un sentimiento que se transmite a cada paso que dan. También las hermanas nos tienen una sorpresa preparada y nos enseñan los bailes típicos de Chile, Perú... fue muy bonito conocer bailes de otros países. ¡Nosotros no íbamos a ser menos!, y sin temor alguno arrancamos con unas sevillanas que ni sabíamos la letra, ni la música. Pero hicimos lo que pudimos.
Entre risas y sandwichs pasamos la noche y la oportunidad de conocer a esta maravillosa gente.
10 de agosto. Otro día nos llega como un regalo y dispuestos a aprovecharlo al máximo nos levantamos bien temprano. La actuación de hoy se nos ha dado bastante bien y más contentos que nunca partimos hacia el colegio de Arenales, ya que allí pasaríamos el fin de semana. Por la noche fuimos a ver un musical llamado "Chicago" al teatro Sky. Nos encantó. ¡Ver un musical con ese acento que tanto les caracteriza! Fue una experiencia increíble. Al salir del teatro, fascinados por lo que habíamos visto y reservándonos para el sábado, nos fuimos a una cafetería y cansados tomamos algo caliente.
11 de agosto. Hoy sábado no representamos por lo que nos quedamos durmiendo un poco más. Tenemos la mañana libre; unos aprovechando cualquier rato para dormir y otros directos a pasear y ver tiendas. Por la tarde, visita al barrio de Boca. ¡Qué lindo es aquello! Caminito… es sin duda, de las calles más bonitas de Buenos Aires. Con sus típicas casas de colores, con su tango, con ese aire auténtico que tiene. ¡Es imposible no sonreir al recordar todo esto! Después un grupo se fue a ver la Casa Rosada, el Café Tortoni. Otro grupo se quedó en un pequeño café escuchando a esa buena gente con sus guitarras y su voz. Un momento único en el que se disfruta del más leve susurro.
Ya llegada la noche, nos tenían preparada una noche en una tanguería. Lo pasamos genial, al principio nos enseñaron los pasos básicos y luego bailamos en parejas. Estuvimos toda la noche bailando, intentando que nuestros pasos se asemejaran lo más posible al tango. Y casi sin darnos cuenta nuestro cuerpo se complementaba a los movimientos de nuestra pareja. Fue muy bonito.
Cuando el tango terminó unos pocos nos fuimos a un boliche llamado el Toco Loco. Y así pasó toda la noche, bailando y riendo.
12 de agosto . Hoy, visita turística por San Telmo. Había un mercadillo de antigüedades. Con un tango escuchándose a lo lejos vimos aquellos puestos llenos de recuerdos y polvo. En cada calle un misterio, había de todo. Y cómo no, también había un hombre bailando tango con aquellas personas que se atreviesen. Algunos de nosotros no quisimos ser menos y sin recato alguno dejamos que nuestro cuerpo hablara por la música, bueno, hicimos lo que pudimos.
Una vez terminada la visita a San Telmo nos fuimos a comer a Arenales y a preparar todo para la vuelta a Turdera. Una vez allí cenamos y a dormir porque empezaba una semana de trabajo.
13 de agosto . El día ha comenzado muy temprano, a las 6 de la mañana porque tenemos una representación a las 9 y a las 11. Las obras se han dado bien. Pero acabamos muy cansados cuando tenemos dos obras o tres el mismo día.
Cuando terminamos de comer, cada uno fue donde quiso. E intentando descubrir más calles, más rincones, más sonrisas pasamos la tarde. Así, como cada noche llegamos a Turdera.
14 de agosto Hoy, como muchos días, hemos amanecido a las 6:00 horas de la mañana ya que a las 9:00 y a las 11:00 teníamos representación. Una vez terminadas hemos preparado unas caricaturas que entregaremos en recuerdo de nuestro paso por aquí.El museo del padre Coll lleno de curiosidades, nos hizo pasar una tarde muy interesante. Conocimos muchos datos curiosos de este dominico del que tanto hemos estudiado.
Por la noche fuimos a cenar al colegio Santo Domingo. Nos tenían preparada una noche de bailes típicos de allí. ¡Qué gozada verles bailar! El ballet era profesional y nos gustó muchísimo. ¡Qué variedad de trajes!, ¡qué simpatía!. Terminada la exposición de sus bailes, todos nos animamos y salimos a la pista. Nos enseñaron los cuartetos y compartimos un poco de todo.
Pero como todo lo bueno se acaba, llegó el final y tuvimos que marcharnos. Estuvimos muy poquito tiempo y casi no nos dio tiempo a conocerlos. Con la mayoría, seguro, que apenas cruzamos un par de palabras, pero todos bailábamos.
La despedida fue muy emocionante, porque Paco recitó un poema que nos llegó a lo más profundo. Todos intentamos contener esas lágrimas que a gritos pedían salir. Y así acabó la noche. Entre aplausos y con el corazón destrozado.
15 de agosto Hoy visita turística al mercado de Abastos. Hemos estado todo el día paseando por este gran centro comercial. Un divertido parque de atracciones se sitúa en lo más alto. Una gran parte de la tarde la hemos dedicado a visitar el shopping. Después el Hard Rock y el museo de Bellas Artes era visita obligada.
El día de marcharnos se iba acercando y teníamos que ensayar las canciones que íbamos a cantar en la misa que haríamos el último día. Y así se terminó una nueva jordana, tocando la guitarra y cantando.
16 de agosto
Es el último día que representamos y nos hemos levantado con una sensación de tristeza… Las actuaciones han salido muy bien, el escenario tenía como un imán. Nos atraía tan fuerte que era casi imposible bajarse de él, en ningún momento queríamos que ese instante, ese espacio de tiempo con el que habíamos sido bendecidos acabase alguna vez, que su duración fuese infinita. El saludo fue muy emotivo porque al igual que las representaciones, nuestro paso por Argentina ya se estaba acabando y ha sido todo demasiado bonito como para querer que esto termine. Después de comer nos dedicamos a desmontar todo.Por la noche, ya en Turdera, hicimos las maletas y tuvimos nuestra fiesta particular. Las novicias nos enseñaron cómo bailaban allí. Fue muy divertido cómo espontáneamente íbamos saliendo al centro del salón a bailar. Y así pasamos toda la noche.
17 de agosto Hoy, por fin, se ha dormido un poco más. Hemos ido a conocer el colegio de Turdera y a sus alumnos. Por la tarde tenemos una visita programada al parque temático de Tierra Santa. Ha estado toda la tarde lloviendo por lo que no había nadie. Durante una tarde, hemos retrocedido en el tiempo. Ha estado muy bien.
Ya de noche hemos cenado en una pizzería por el centro de Buenos Aires y cuál fue nuestra sorpresa cuando nos cruzamos a José Luis Garci y a Ana Fernández. Después de estar contándoles qué hacíamos allí, nos hicimos una foto para que quedara constancia de aquel momento.
18 de agosto A pesar de que hoy no hay nada programado, nos levantamos, aún con sueño, a decir nuestro último adiós a esas calles que han sido testigos de tantas ilusiones. Aunque queda poquito para nuestro regreso a España no nos apuramos en ver más cosas. Preferimos asimilar y grabar en nuestra memoria, para siempre, este precioso lugar.
Llegó la hora de despedirnos de la comunidad de las hermanas de Arenales. Nos entristece decir adiós, nos han tratado tan bien… pero llegó la hora de partir, con ganas pero despacito, saboreando todavía cada minuto que nos queda aquí en Buenos Aires.
Un programa de radio se ha interesado por nuestra obra y nos han pedido que fuésemos a su programa. A la cabina, sólo entraron Paco Pérez, la hermana Amparo, Germán y Virginia, pero todos les observábamos por una ventanita pequeña. Fue una experiencia diferente.
Llegó la noche y nos fuimos a una cafetería cerca del colegio. Era la última que estábamos allí y había que aprovecharla al máximo. No todos querían salir, por lo que haciendo dos grupos, unos se fueron a dormir y otros sin querer que la noche acabara nos fuimos a una discoteca llamada Sahara. ¡Qué bien bailan los argentinos!. Y entre risas y bailes se nos hizo de día.
19 de agosto Esta mañana nos hemos levantado muy temprano. Tras recoger nuestras cosas hemos ido a Turdera. Allí, nos esperaba la misa que habíamos estado preparando. ¡Qué bonita la mezcla de argentinos y españoles! Con peticiones y agradecimientos, con canciones suyas y nuestras. La eucaristía se ha finalizado con el himno al Padre Coll.
Durante la comida hemos intercambiado anécdotas, sonrisas, poemas… hasta que nos hemos emocionado. Paco ha leído una poesía titulada "Qué suerte he tenido de nacer". Y de verdad que es cierto. Qué suerte estar aquí y conocer y vivir.
Ya cada uno en su habitación, nos disponemos a hacer las maletas. Con los ojos tristes y el corazón encogido vamos recogiendo nuestras cosas. Nos despedimos de cada una de las novicias y hermanas que nos han acogido en su casa. Una extraña sensación recorre nuestro cuerpo. ¡Qué poquito tiempo hemos necesitado para querer tanto a esta gente! Estamos seguros de que no se imaginan lo que han significado para nosotros.
Pero decimos adiós. Y el pulso se acelera cuando se piensa en la despedida. Demasiados momentos, demasiadas sonrisas y en ocasiones llantos hacen que nuestra huida sea más difícil de cómo nos la imaginamos.
El viaje se acaba y con él: sueños, trasnochadas y guitarras… ¡tantas cosas se quedaron! ¡Tantos recuerdos! ¡Tantas vivencias!
Pero el final inevitable dio su último paso sin permitirnos volver a empezar este inolvidable viaje; se terminó demasiado rápido para nosotros.
Al menos todos nos llevaríamos innumerables recuerdos con nosotros y una ilusión: la de volver, algún día, a pisar ese lugar llamado Argentina.